En los comienzos de 1998 se hizo pública
la propuesta de un Acuerdo Multilateral
de Inversiones – más conocido
como AMI o, en inglés, como MAI
que sería firmado por los países
más ricos del mundo, para después
ser ‘propuesto’ –en
la práctica impuesto- a los demás
países del mundo. Este Acuerdo
venía siendo discutido en secreto
en el marco de la OCDE, con la pretensión
de constituirse en una especie de Constitución
Mundial del Capital, que le daría
todos los derechos –especialmente
en el Tercer Mundo donde serían
realizadas las ‘inversiones’-
y casi ningún deber. El periódico
francés Le Monde Diplomatique
divulgó ampliamente una primera
denuncia realizada en los Estados Unidos
por el movimiento ‘Public Citizens’,
liderado por Ralph Nader, a través
de un artículo firmado por una
abogada del movimiento, Lori Wallach.
La reacción a los absurdos que
ese Acuerdo contenía hizo surgir
un movimiento social de protesta que,
al final de 1998, llevó a Francia
a retirarse de las negociaciones, lo
que acabó por impedir que el
Acuerdo fuese celebrado.
Una de las entidades promotoras de
la movilización fue la ATTAC
–inicialmente Asociación
por la Tasa Tobin de Ayuda a los ciudadanos,
actualmente asociación por la
Tasación de las Transacciones
Financieras para Ayuda a los Ciudadanos-
que comenzaba en aquel momento a tomar
forma en Francia, también a partir
de una propuesta realizada en ese sentido
por el mismo Le Monde Diplomatique.
El objetivo de esa asociación-que
hoy reúne dos decenas de millares
de adherentes en Francia y otros países,
e hizo que nacieran otras ATTACs en
el resto del mundo, inclusive en Brasil
–era luchar por la concreción
de la propuesta de tasación de
los movimientos de capital especulativo
realizada por el Premio Nóbel
de Economía James Tobin, como
forma de controlar su actual libertad
absoluta de circulación a escala
mundial, con las consecuencias que conocemos.
A partir de las articulaciones que
esos hechos ayudaron a realizar por
todas partes, entre aquellos que no
aceptaban la posibilidad de un mundo
enteramente controlado por los intereses
del capital, fueron siendo organizadas
diferentas manifestaciones contrarias
a ese tipo de globalización.
Las que fueron más famosas, por
las repercusiones que tuvieron en los
medios de comunicación, fueron
Seattle contra la OMC, Washington contra
el FMI y el Banco Mundial, y recientemente
Praga, que llevó a los representantes
gubernamentales allí reunidos
a que cerraran su encuentro un día
antes de lo previsto.
Hace unos veinte años los dueños
del mundo se venían encontrando
en un Foro al que dieron el nombre de
Foro Económico Mundial, que se
realizaba en Davos, pequeña ciudad
y lujosa estación de esquí
en Suiza. Organizado por una entidad
que hoy es una gran empresa, el actualmente
reúne, una vez por año
–además de los encuentros
regionales que también comenzó
a promover- a quien puede pagar 20.000
dólares para escuchar las grandes
cabezas pensantes al servicio del capital
y conversar con ellas, así como
escuchar también críticos
a la globalización en curso,
invitados a participar para legitimar
el Foro. Se puede decir que es en Davos
–que atrae corresponsales de todos
los grandes periódicos del mundo,
entre los cuales, sistemáticamente,
nuestro amigo Clovis Rossi– que
se construye la teoría y se va
avanzando en la práctica de la
dominación del mundo por el capital,
dentro de los parámetros del
neoliberalismo.
Fue mientras todo esto estaba aconteciendo
que algunos brasileños pensaban
que se podría iniciar una nueva
etapa de resistencia al pensamiento
hoy hegemónico en el mundo. Pero
además de las manifestaciones
de masas y protestas, parecería
posible pasar a una etapa propositiva,
de búsqueda concreta de respuestas
a los desafíos de construcción
de ‘otro mundo’, en que
la economía estuviese al servicio
del ser humano y no al revés.
Economistas y otros universitarios opuestos
al neoliberalismo ya venían realizando,
en Europa, encuentros denominados ‘Anti-Davos’.
Lo que se pretendía sin embargo
era que eso. Se proponía realizar
otro encuentro, de dimensión
mundial y con la participación
de todas las organizaciones que se venían
articulando en las protestas masivas,
orientado hacia los social –el
Foro Social Mundial. Este encuentro
tendría lugar, para darle una
dimensión simbólica al
inicio de esta nueva etapa, durante
los mismos días del encuentro
de Davos de 2001, pudiendo a partir
de ahí repetirse todos los años,
siempre durante los mismos días
en que los grandes del mundo se encontrasen
en Davos.
Pero quien tuvo esta notable idea –no
se la habría discutido anteriormente
con otras personas- fue nuestro amigo
Oded Grajew, que me la propuso cuando
nos encontramos en Francia, en febrero
de este año. Resolvimos llevarla
juntos al director de Le Monde Diplomatique,
también presidente de ATTAC en
Francia, Bernard Cassen, para ver si
la idea sería aceptada fuera
de Brasil.
Cassen se entuciasmó y propuso
que realizáramos el Foro en Brasil.
Para él, tenía que ser
en el Tercer Mundo –por su efecto
simbólico- y en Brasil que estaba
entre los países con mejores
condiciones de acoger un Foro de este
tipo. Fue de él también
la propuesta de realizarlo en Porto
Alegre, capital de un estado que se
viene tornando cada vez más conocido
en todo el mundo por sus experiencias
democráticas y de lucha contra
el neoliberalismo. Cassen nos lanzó
de vuelta el desafío: si éramos
capaces de organizar el Foro, tendríamos
no solamente el apoyo de su periódico
sino también de las organizaciones
que en el mundo se venían manifestando
contra el capital.
De regreso en Brasil comenzamos a verificar
qué entidades se disponían
a aceptar ese desafío y asumir
esa enorme tarea. El 28 de febrero se
reunieron en San Pablo representantes
de las 8 entidades que firmaron un ‘Acuerdo
de cooperación’ para la
realización del Foro social Mundial,
cuya primera edición será
realizada en Porto Alegre del 25 al
30 de Enero de 2001: ABONG –Asociación
Brasileña de Organizaciones No
Gubernamentales ATTAC - Acción
por la Tributación de las Transacciones
Financieras en Apoyo a los Ciudadanos;
CBJP - Comisión Brasileña
Justicia y Paz, de la CNBB; CIVES -
Asociación Brasileña de
Empresarios por la Ciudadanía;
CUT - Central Única de los Trabajadores;
IBASE - Instituto Brasileño de
Análisis Socio Económicos;
CJG - Centro de Justicia Global; MST
- Movimiento de los Trabajadores Rurales
Sin Tierra.
En marzo una comitiva de esas entidades
viajó a Porto Alegre, para consultar
a Olivio Dutra y a Raúl Pont
sobre la disposición de los gobiernos
del estado y el municipio de recibir
el Forum, a partir del principio de
que quien lo promovería no serían
esos gobiernos sino las entidades de
la sociedad civil que asumieron la propuesta.
Con la respuesta positiva del Gobernador
y del Prefecto, se pasó a trabajar
con la mayor rapidez posible para organizar
y viabilizar efectivamente ese nuevo
encuentro mundial, invitando inclusive
otras organizaciones de la sociedad
civil para constituir un Comité
Brasileño de Apoyo al Foro.
Por sugerencia de Cassen, a finales
de junio una comitiva de las entidades
viajó a Ginebra, donde estarían
reunidas, en una ‘cúpula’
alternativa a la Cúpula Social
de la ONU ‘Copenhagen + 5’,
gran parte de las organizaciones que
se estaban articulando por todo el mundoen
las manifestaciones contra el neoliberalismo.
Se abrió espacio para que presentáramos
nuestra que fue muy bien recibida –el
vice-gobernador de Río Grande
del Sur, Miguel Rossetto, viajó
también a ginebra para confirmar
el apoyo que Río Grande del Sur
daría al Foro- y se constituyó,
en esa ocasión, un Comité
Internacional de Apoyo al Foro.
Desde aquel momento hasta ahora estamos
en una carrera contra el tiempo, para
asegurar la presencia de participantes
de todo el mundo, con cuotas fijadas
para cada continente y tipo de actuación.
La programación definida prevé
dos tipos de dinámica: paneles
por la mañana –cuatro simultáneos
durante los cuatro días, cada
uno con cuatro panelistas y un presidente,
elegidos entre los grandes nombres de
la lucha contra el pensamiento único;
y de talleres por la tarde, organizadas
por los propios participantes, en la
primera parte de las tardes para intercambio
de experiencias y debates, la segunda
parte de las tarde para reuniones de
articulación. Están previstas
también sesiones para testimonios
de personalidades vinculadas a diferentes
tipos de lucha, y un gran programa paralelo
en la ciudad de Porto Alegre, para todos
aquellos que no puedan participar directamente
del Foro, abierto solamente a las personas
designadas e inscriptas por las organizaciones
sociales.
El Foro no tiene carácter deliberativo,
y no se gastará tiempo, por lo
tanto, para discutir las comas de un
documento final. El será un inicio
de un proceso de reflexión conjunta,
a nivel mundial, en torno de los cuatro
ejes abordados en los paneles de las
mañanas: la producción
de riquezas y la reproducción
social; el acceso a las riquezas y la
sustentabilidad; la afirmación
de la sociedad civil y de los espacios
públicos; el poder político
y la ética en la nueva sociedad.
Para cada uno de esos ejes fueron formuladas
preguntas para las cuales tenemos que
conseguir respuestas y, para cada una
de las preguntas, una serie de temas
que tienen que ser considerados.
Lo que se pretende es abrir un espacio
–cada año una nueva profundización-
para una reflexión también
‘globalizada’, para la búsqueda
de alternativas al modelo que nos está
dominando. En realidad el I Foro Social
Mundial será un primer paso,
pero un primer paso enteramente nuevo,
que está logrando una repercusión
creciente en todo el mundo. Esperamos
que esa repercusión asegure efectivamente
el inicio de una nueva etapa en la lucha
contra la sumisión del ser humano
a los intereses del capital.
*Artículo
publicado en Correio da Cidadania, edición
22/01/2000
Traducción al español
de Corina Echavarría